EL CEREBRO NUNCA PARA DE CRECER

Autor Dr. Horacio Krell fundador de ILVEM

El humorista Sean Morey escribió: La forma en la que la vida fluye está mal. Debería ser al revés. Uno debería morir primero, para salir de eso. Luego, vivir en un asilo de ancianos hasta que te rajen cuando ya no eres tan viejo. Entonces empiezas a trabajar. Trabajas por cuarenta años hasta que eres lo suficientemente joven para disfrutar de tu jubilación. Fiestas, fiestas negras, parrandeadas, alcohol, salís con mujeres o tipos, qué se yo; hasta que estás listo para entrar en la secundaria. Después pasas a la primaria, eres un niño que se la pasa jugando sin responsabilidades de ningún tipo. Luego pasas a ser un bebé, vas de nuevo al vientre materno, pasas los últimos nueve meses de tu vida flotando en líquido amniótico hasta que  tu vida se apaga en un tremendo orgasmo. Esto sí que es vida

Pese a esta concepción negativa del envejecimiento el número de personas mayores de 65 años crece y el envejecimiento cerebral es hoy un desafío. El anciano puede permanecer mentalmente bien en edades muy avanzadas, salvo la declinación provocada por patologías cerebrales.
Quienes blindan su cerebro mediante el entrenamiento mental, lo protegen contra las enfermedades de la tercera y de la cuarta edad como el Parkinson y el Alzheimer, enfermedades que antes no existían y que surgieron de la evolución de la medicina, ya que antes se morían.
El envejecimiento es irreversible pero se presenta de forma distinta en cada uno. Es progresivo y resulta de la interacción entre el programa genético del individuo con su medio ambiente.
El proceso de senectud comienza a los 60 años, pero no va de la mano de la caída de las funciones cerebrales, las que pueden permanecer intactas hasta la muerte. El envejecimiento no es cronológico. Es probable que un cerebro envejecido sea consecuencia del deterioro de otros sistemas, como el cardiovascular o endocrino. Un anciano sin ninguna patología, no tiene deterioro cognitivo ni pérdida de su memoria. Es decir que la pérdida de memoria no sería algo normal, sino, por el contrario, presupone la existencia de alguna enfermedad.

Plasticidad neuronal. El cerebro presenta modificaciones entre las que se encuentran: descenso de peso; disminución de volumen, aumento del tamaño de los surcos, menos circunvoluciones cerebrales; atrofia y muerte neuronal; degeneración de circuitos por neurotransmisores, entre otras causas. A pesar de esto puede permanecer funcionalmente joven. Los genes y el entorno (alimentación, ejercicio, donde se vive) condicionan la duración y la calidad de vida.

Las neuronas no son capaces de reproducirse. Sin embargo el tejido no es estático y no pierde células con los años debido a una facultad del sistema nervioso: la plasticidad que tienen las neuronas para generar nuevas dendritas y sinapsis, conexiones suplen disfunciones en otras áreas, con consecuencias espectaculares aunque en menor grado, que en otras etapas de la vida.

A diferencia de las enfermedades neurológicas, las alteraciones del sistema nervioso central asociadas al envejecimiento afectan a las áreas mentales, pero sin producir discapacidad.

Bases del envejecimiento. Los sistemas neuronales más afectados son los que sintetizan los neurotransmisores acetilcolina, noradrenalina y dopamina, es decir, las vías neuronales que liberan dopamina en áreas estratégicas del cerebro, presentan una degeneración lenta y progresiva con el envejecimiento. Son las zonas del cerebro relacionadas con el movimiento (ganglios basales), con la planificación de futuros actos de conducta (corteza prefrontal), con la interfaz interacción/acción (corteza cingulada), con la emoción (núcleo acumbens) y también con el control de la secreción de hormonas (hipotálamo). Sin embargo,  a medida que se instaura el proceso de muerte neuronal emergen sistemas compensatorios que recambian neurotransmisores por neuronas intactas al proceso degenerativo.
Así, ni la corteza entorrinal (que provee de información sobre aprendizaje y memoria al igual que el hipocampo), ni la corteza temporal superior (área cerebral relevante en la elaboración de distintas funciones cognitivas), ni la corteza prefrontal (de gran relevancia por sus funciones cognitivas específicas) presentan pérdidas significativas de neuronas en edades avanzada.

Hay sí una pérdida de volumen en la sustancia blanca por disminución de la mielina, que protege a las fibras y permite que la información circule y no sea interferida o por otras fibras cercanas. El deterioro de la mielina altera el proceso de la nitidez de la comunicación neuronal y la función de circuitos corticales específicos presentan un deterioro con la edad.

Se puede retrasar el envejecimiento cerebral. La principal estrategia para enfrentarlo es el tratamiento de los factores de riesgo. Una dieta rica en frutas y vegetales previene el deterioro cognitivo, gracias a su riqueza en antioxidantes. El ejercicio moderado y el control de la ingestión alivian y enlentecen el proceso de envejecimiento y ofrecen posibilidades para retardar la afección de las funciones cerebrales motoras, sensoriales y cognitivas del proceso.

El cerebro viejo produce neuronas nuevas. Se producen cada día neuronas nuevas, más en el hipocampo y en diferentes áreas de la corteza cerebral. En el giro dentado del hipocampo aparecen nuevas células granulosas de modo constante (en un número que se estima entre 20.000 y 30.000 neuronas diarias), a partir de una población de células precursoras que están continuamente dividiéndose. Estas neuronas nuevas e inmaduras emigran a la capa de neuronas granulares donde se diferencian. Esta producción nueva está condicionada por el aprendizaje y la riqueza del medio ambiente, así como por la realización de ejercicio físico aeróbico.

Los estudios han puesto de manifiesto que la producción de neuronas nuevas ocurre durante toda la vida del individuo. Sin embargo, durante el período del envejecimiento, este fenómeno parece que se reduce considerablemente. Aun así, la producción de células precursoras permanece estable durante el envejecimiento. Estos hallazgos son prometedores y potencialmente útiles para instaurar tratamientos para el cerebro envejecido. Existen evidencias de que la reposición de hormonas femeninas en la menopausia disminuye el riesgo de demencia.

El papel de los radicales libres. El SNC representa el 2% del peso corporal y consume aproximadamente el 20% del total del oxígeno inspirado por un individuo sano, en reposo.
El oxígeno participa principalmente en la oxidación de los alimentos y permite generar energía que consume, en gran parte, el cerebro para sostener la propia actividad eléctrica y metabólica. Se estima que el 2% del oxígeno consumido provoca radicales libres. Son moléculas derivadas del oxígeno capaces de reaccionar y alterar o lesionar otras moléculas del organismo. Por tanto, los radicales libres son potencialmente peligrosos, puesto que en condiciones de exceso, pueden ocasionar importantes lesiones a las neuronas hasta el punto de provocar su muerte. Además, puesto que se generan de forma constante, provocan daños acumulativos a las células durante la vida. En condiciones normales los efectos deletéreos de los radicales libres son minimizados por las defensas oxidantes, como las enzimas capaces de metabolizarlos y las vitaminas E y C. Si la producción de radicales libres supera la capacidad de las defensas oxidantes, se produce estrés oxidativo que se da en la mayoría de enfermedades asociadas al envejecimiento cerebral.

La apoptosis neuronal. Las neuronas pueden morir por necrosis (detención de las propias funciones y desintegración rápida de las células) o por una muerte celular programada, en la que la propia célula pone en marcha un programa de suicidio por el que se auto dirigen a sí mismas y convergen en pequeñas vesículas que son captadas por células vecinas.
Todas las evidencias parecen indicar que en las enfermedades neurodegenerativas se activan de forma anormal estos mecanismos. El conocimiento del proceso de muerte neuronal programada es de enorme importancia para la medicina. Además, la producción aumentada de radicales libres en el entorno neuronal es un elemento central en el desencadenamiento. Por tanto, si estos procesos se pudieran detener por factores externos se podría prevenir la muerte neuronal.

Hormonas y envejecimiento. El cerebro está fuertemente influido por las hormonas sexuales, tiroideas, suprarrenales y por la melatonina. No sólo controlan la sobrevida o muerte de neuronas, sino que también controlan su capacidad de realizar conexiones entre ellas.
Cualquier cambio hormonal tiene una repercusión, positiva o negativa, en el cerebro.

En el envejecimiento se ha constatado una disminución en los valores de algunas hormonas circulantes, lo que aumenta la vulnerabilidad del sistema nervioso. Actualmente, existen evidencias de que la reposición de hormonas femeninas en la menopausia disminuye los riesgos de demencia. También hay estudios sobre los beneficios de la reposición de otras hormonas.

El cerebro es más plástico de lo que se cree. A mayor edad, la interacción de los hemisferios del cerebro se vuelve armoniosa, lo que amplía su creatividad. Es por eso que entre las personas mayores de 60 años se encuentran muchas que acaban de iniciar sus actividades creativas.

El cerebro ya no es tan rápido como en la juventud pero es más flexible. Por eso, con la edad,  las decisiones son más equilibradas, correctas y menos sujetas a la negatividad. El pico de la actividad intelectual ocurre cerca de los 70 años, y el cerebro funciona con toda su potencia.

Con el tiempo, aumenta la cantidad de mielina, sustancia que facilita el paso rápido de señales entre neuronas. Debido a esto, todas las habilidades intelectuales se incrementan en un 300% en comparación con la media. Y el pico de producción activa de esta sustancia cae entre los 60 y 80 años de edad. También es interesante el hecho de que después de 60 años, una persona puede usar sus hemisferios en forma combinada, lo que permite resolver problemas más complejos.

El cerebro de una persona mayor elige el camino que consume menos energía, corta lo innecesario y deja solo las opciones correctas para resolver el problema.
Se realizó un estudio en el que participaron diferentes grupos de edad. Los jóvenes se confundieron, mientras que los mayores de 60 tomaron las decisiones correctas. Las características del cerebro entre los 60 y los 80 años son realmente color de rosa.

Características del cerebro de una persona mayor.

1.- Las neuronas del cerebro no mueren. Las conexiones entre ellas simplemente desaparecen si una persona no realiza entrenamiento cognitivo.

2.- La distracción y el olvido aparecen por sobreabundancia de información. Por lo tanto, no es necesario concentrarse en nimiedades innecesarias.

3.- A partir de los 60 años, una persona, al tomar decisiones, no usa solamente un hemisferio, como los jóvenes, sino ambos hemisferios.

4.-  Si una persona lleva un estilo de vida saludable, se mueve, tiene una actividad física factible y tiene plena actividad mental, las habilidades intelectuales no disminuyen con la edad, solo crecen y se desarrollan hasta el último día de vida.

No le tenga miedo a la vejez. Esfuércese por desarrollarse intelectualmente. ¡Aprenda nuevas manualidades, haga música, aprenda a tocar instrumentos musicales, pinte cuadros! ¡Baile! Interésese  por la vida, conozca nuevos amigos, haga planes para el futuro, viaje. No olvide de ir a tiendas, cafés, conciertos. No se encierres, es destructivo. Viva con el pensamiento: ¡todas las cosas buenas todavía están por delante! Mantenga un programa de entrenamiento mental.

Un gran estudio en los Estados Unidos demostró formalmente que:

1.- La 1ra etapa humana más productiva de una persona es de los 60 a los 70 años de su vida.

2.- La 2da etapa humana más productiva es la edad de los 70 a los 80 años.

3.- La 3ra etapa humana más productiva de una persona es la edad de los 50 a los 60 años.

4.- Antes de eso, la persona aún no ha alcanzado su punto máximo de madurez.

5.- La edad media de las personas que han alcanzado los premios Nobel es de 62 años.

6.- La edad promedio de presidentes de las 100 empresas más grandes del mundo es de 63 años.

7.- La edad promedio de los pastores en las 100 iglesias de los Estados Unidos es de 71 años.

8.- La edad promedio de los papás es de 76 años de vida.

9.- Los mejores y más productivos años de una persona son entre los 60 y los 80 años.

10.- Descubrieron que entre los 60 y los 80 año se alcanza la cima del potencial emocional y mental.  Por tanto es el mejor nivel de la vida. Por favor transmita esta información a los que tienen 60, 70 y 80 años para que se sientan orgullosos de su edad.

El éxito proviene del futuro, desde los proyectos. El regreso hace escala en el presente. Allí se construye el porvenir convirtiendo los sucesos en tareas inventadas, con un proyecto transformador. Sin innovación renunciamos al presente, sin enriquecerlo. Renovarse es vivir. La destrucción creativa evita la pérdida de flexibilidad y ayuda  a eliminar las viejas ideas que nos rigen silenciosamente. Para re: rejuvenecer el cerebro, renacer, reinventar y revolucionar, hay que atreverse a dejar  lo que ya no es, para que crezca lo que puede ser. Siempre que se gana se pierde algo; siempre que se cierra una puerta se abre otra. Algo anda mal en los ciclos humanos si: cuando ganamos en experiencia perdemos en imaginación. Las listas de intenciones deben ser acompañadas con las de control, porque el camino al infierno está plagado de buenas intenciones.
El pensamiento creativo y estratégico permite romper con las rutinas y cambiarlas por buenas intenciones. Es necesario preguntarse: ¿Dónde estaba ayer? ¿Dónde estoy hoy?, ¿Dónde quiero estar mañana? y ¿Cómo haré para conseguirlo? El que carece de intenciones y de proyectos para materializarlas, reduce la secuencia temporal entre la vida y la muerte. El sedentarismo acerca la muerte y los proyectos alargan la vida.

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